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Los escombros

es el blog de Diego Suarez: los límites desdibujados entre lo público y lo privado

La guerra del Parque Centenario

El vagabundo yace detrás del larguísimo banco de concreto, atrincherado entre el cemento y el pasto, sobre la hondanada. Los perros corretean alrededor de la fuente abandonada y a cada rato se revuelcan en el agua de lluvia sucia y maloliente. Me gustaría ver esta escena desde el aire, como en una toma -yanqui- desde un helicóptero, para distinguir mejor los dos bandos que se disputan el parque. La guerra por el espacio público me conmueve. Incluso no resulta extraño pensar en el factor bacteriológico: el dengue fácilmente desarrollable en el agua estancada, y los excrementos humanos y perrunos acumulados cerca de los árboles (junto a sus consecuentes moscas transmisoras de enfermedades) conforman un temible corpus virósico.
Un dálmata orina sobre un cartón apoyado en un carrito de Coto rebosante de diarios y latas. Me siento en un 1914 vernáculo. Aguardo por una reacción violenta del cartonero adormilado pero no, apenas si le reprocha algo, tibiamente, al paseador incauto. No hay estallidos, ni violencia explícita, sino una defensa del territorio adobada con pedidos de limosna a cada pasante. La guerra fría del parque no es para cualquiera.

Yo no soy olfa, pero esta descripción de la batalla por los miniespacios vitales en una ciudad del siglo XXI (y en "un país en serio") es muy buena, muy buena.

por Blogger Mavrakis, a las 2:53 a. m.

   



Gracias. Espero que los señores del norte me otorguen la beca Guggenheim y así recorreré todas las plazas de esta ciudad, corroborando hipótesis.

por Blogger Suarez, a las 12:43 p. m.

   



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